viernes, 15 de abril de 2011

Mira si no te he de querer...

Mira si no te he de querer,
que paso mis días sonriendo y negando
lo que nunca ha de volver a suceder.

Mira si no te he de querer,
que no logro sujetar mis ideas
y suspendidas se quedan, burlándose,
condenándome cada atardecer.

Me piden aceptar
lo que ni siquiera yo entiendo,
me piden olvidar,
lo que ni siquiera sé si recuerdo.

Comprendo que ya todo
es tan solo humo viejo,
Comprendo que tu vida
necesita mi reflejo.

Con el miedo de dejarte
y alejarme yo me alejo,
No me importa lo que hagas
como sea yo te dejo.

Mira si no te he de querer,
eso dije, te lo dije,
es pasado, ya lo sé.

Mira si no te he de querer,
Mira si no te he de querer,
Mira si no te he de querer...


[Posibles palabras cantadas].





jueves, 7 de abril de 2011

Sin título


Bien esto es así de simple. Estoy harta de que la gente pretenda que sea una persona más que camina sobre la banqueta. NO LO SOY!! Me rehuso determinantemente a serlo!! Yo soy yo!! Así de sencillo; y jamás, jamás pretenderé ser una baladista más con letras repetitivas. Lo diferente no siempre es sinónimo de horrible. No me imagino cuántas veces le dijeron a Picasso que su obra era horrible, pero a ver por favor!! obviamente para lograr "destruír" lo ya establecido, es necesario conocer las reglas para luego romperlas a tu antojo. No sé si lo sepan, pero uno de los mejores retratistas fue precisamente él, sus trazos eran tan buenos que parecían casi reales, hasta que se hartó de eso y comenzó a experimentar. NO se trata sólo de pintar por pintar lo que se te pega la gana!! A ver señoritos de la academia, no es que quiera cantar por cantar, simple y sencillamente no me gusta la idea de ser una artísta plástica más con un registro de voz promedio y coros repetitivos. No sé hasta dónde llegaré, pero sí sé que ese lugar al que llegue será gracias a que soy y seré lo que nadie es. ( No sé si entiendan esto, quizá tengan que pasar años, décadas para que alguien comprenda mis rarezas, tal vez sólo después de muerta me haga la gran artista como Van Gogh, pero... los girasoles, esos serán sólo para mí).
HE DICHO!

lunes, 14 de marzo de 2011

Sobre mí y mis estúpidos intentos por hacerte feliz

Hola, me llamo Everth, tengo 20 años, soy géminis, estoy loca. Generalmente suelo hablar mucho, saltar bajo la lluvia, observar árboles y escuchar las historias que la luna me cuenta. Desde niña soñé con el príncipe azul, no obstante siempre me alejé de todo ente de sexo opuesto.
Lo sé, en verdad lo sé, ya me lo han dicho muchas veces, soy una rara especie híbrida en peligro de extinción; en todo momento sumergida en mi abstracta realidad, inventado historias, soñando utopías, creando el idealismo perfecto.
A mi alrededor las cosas habían estado bien, digo qué más da una que otra "pequeña" decepción amorosa porque los especímenes no cumplían con los puntos necesarios para que entraran también a mi burbuja estelar. Hasta que llegaste tú.

Hola, te llamas V, tienes cierta cantidad de años, los suficientes para que ya entendieras tus actos (se supone), experto en retorcer las palabras, mirar fíjamente y dominar la situación. En conclusión, todo lo que nunca quise. No obstante gracias a tus grandes habilidades y mis pequeñas debilidades acepté dejarme envolver por tu "magia". Porque debo decir que YO acepté. Tú serías mi perversión ilustrada, yo sería... bueno eso no importa.

Entré en el juego: detallitos, seducción, locuras, "libertad". El punto era descubrir, entender un poco más la realidad humana, tener las experiencias para poder escribir verdades y ya no sólo textos cargados de oraciones subjuntivas. Así que bueno, hasta este momento yo llevaba el control ¿no?, todo saldría bien, ¿qué importaba el corazón?, es decir, sólo era una especie de práctica de campo, (nótese que nunca se me ha dado el mentir). Las reglas me las habían dado, todo estaba claro, excepto una cosa: TÚ.

De repente este ingrato corazón que siempre ha sido mi mayor enemigo, comenzó a darle la señal al batallón de zopilotes que tengo en la panza (porque esas cosas obvio no son mariposas!!), y fue ahí cuando dio incio lo que llamo: Bienvenida a la divina comedia. Hice a un lado todas las observaciones y me dediqué día y noche a convertirme en una especie de Everth digna de estar con alguien como V. Escuché tu música, redecoré mi superficie, limpié mi refrí, traspasé mis límites, pisoteé mis sueños, enredé mis sentimientos, me negué a mí misma, dejé de ser yo.

Por fin logro reírme, reírme de mí, de ti, de tus palabras, de mi ingenuidad, de tu torpeza, de mi locura, de tu encanto, de mi manía por encontrar razones para hacerme sentir mal, de los dos; y me doy cuenta que sólo me he estado sujetando del último beso, ése que advertí sería el último, y que no entendiste cuando te lo dije, porque sigues sin creer que alguien sea capaz de dejarte por su propia voluntad, ése que nos duró una eternidad, ése que nació mientras mi corazón temblaba por primera vez, ése que debió de haber sido el primero, ése que no volverá, sólo con ése me quedo.

Ya no pretendo hacerte feliz, ni buscarle respuestas a las miles de incógnitas que quedaron suspendidas alrededor de mí, que sigan bailando, yo me divierto viendo cómo se destruyen, luchan, juegan, conviven, se desvanecen. Lo sé, esto es súmamente extraño para ti, ¿cómo es posible que ya no muera de celos, ni me corte el cabello y me divierta aun si no estás?, después de todo tú fuiste el que tomó las decisiones, yo sólo acepté, después de todo, si tus decisiones fueron correctas ¿deberías estar feliz sin mi ayuda no?


Hola, me llamo Everth, tengo 20 años y estoy más loca que nunca :)

sábado, 19 de febrero de 2011

Es posible que...

Es posible, que al ordenar mis recuerdos,
me encuentre frente a frente
con la ingrávida moldura del pasado.

Es posible que grite en el vacío
y ahogue mis silencios
que se burlan cínica
y descaradamente de mí.

Y es posible también,
que simple y sencillamente
muera por un motivo incomprendido
e inevitable que se sostiene
solo y constante en tu caminar.


Muero, mueres, morimos,
lentamente, de forma anónima,
morimos en nuestras manos que nos faltan
y en el viento que nos llama
y no queremos escuchar.

Así, sin que nadie se entere,
sin vecinos a la puerta,
sin amigos que pregunten,
nos vamos, flotamos,
dejamos de existir.
[Quizá porque nunca existimos].

Es posible que al observar tu mirada,
descubra que mis ojos revolotean sin cesar
bailando libremente
por haber creído que en tu cuerpo
encontrarían la paz.

Luchemos mutuamente
por dejarnos escapar,
y olvidar por un momento
que no queremos dejarnos de pensar...






jueves, 17 de febrero de 2011

Yo

Confundida, aquí justo enfrente de la misma hoja a la que le suelo contar mi vida y padeceres. Me dejo llevar por la melodía de una canción que se supone me habla de ti y me dice lo que tú debiste decir… Me encuentro evadiendo la abstracta realidad que me envuelve cada día, escapo de ella y sonrío. Ahora observo desde otra perspectiva, el claro oscuro comienza a desvanecer. La la la, sonidos, palabras, frases bailan a mi alrededor, se burlan de mí y yo de ellas, tenemos una tregua, ni ellas me insultan ni yo las golpeo. No tengo idea de qué es lo que estoy escribiendo, esto es una especie de escritura automática en la que lo primero que se me viene a la mente escribo. Creo que debería tener más cuidado al hacer esto, porque en una de esas digo que te extraño y que un ave está revoloteando en mi mente y peor aun, en mi corazón. En una de esas también digo que la línea anterior se la debería estar escribiendo a alguien que sí se lo merece, alguien que está muy lejos, alguien que quizá no volverá. En una de esas digo que yo tampoco me entiendo y que lamento mucho lo complicada que soy, pero que ¡no me importa! Que así estoy logrando ser feliz y cada día más loca. ¡No leas esto! ¡Esto es sólo mío! ¡Ya no sigas leyendo! ¿Bipolar? ¿Yo? ¡Muérete! Jajaja. Aprovecharé para decir que estoy viviendo los mejores días de mi vida, que por fin descubrí y entendí la metáfora del túnel de Sábato y que ya no busco otro túnel a mi lado. No me interesa lo que digan, lo que piensen lo que crean de mí, porque hoy más que nunca sé quién soy. Ahora sé que ya no soy una pieza más dentro del juego, hoy soy mi propio juego y ¡me estoy entreteniendo tanto! Sí, sí también lo sé, soy extraña, extrovertida, introvertida, rara, bipolar, dramática, etc., etc., etc., en fin puedo seguir presumiéndome (qué modesta); y en lugar de eso sólo te preguntaré: aun así ¿te gusto?

jueves, 3 de febrero de 2011


La Señorita Mond

“Pon una hoja tierna de la luna/debajo de tu almohada/y mirarás lo que quieras ver”.

Jaime Sabines

Esa noche Amelia volvió a recordar sus sueños después de tantas lunas…

Amelia Mond era una introvertida, solitaria e impredecible niña de 6 años, cuyas diversiones eran observar por horas los árboles y flores de su jardín en los que con toda seguridad habitaban pequeñas criaturas fantásticas a los que les había llamado Lolus; además de leer cada noche los cuentos de Leonora Carrington y jugar rayuela con su amigo René.

Cada noche, antes de ir a dormir, Amelia miraba por su ventana a la misma estrella, la cual era para ella una confidente a la que le contaba absolutamente todo. La niña había hecho un inventario con las características que tenía su estrella por lo cual la hacía única.

Características según los datos científicos de la niña Mond:

· Ubicación: De la luna a cuatro dedos de su mano derecha y un bombón derretido. (Es decir, la más cercana).

· Color: Entre azul violáceo y verde radioactivo con destellos luminosos en naranjas matizados de amarillos solferinos. (Esto la convertía en la más brillante).

· Días de mayor visibilidad: 13, 14 y 15 de cada mes.

Una tarde, mientras jugaba con René, Amelia vio cómo se iba volando un globo, era como si un gran imán estuviera escondido entre las nubes y lo atrajera hacia él. René al darse cuenta que su amiga estaba en lo que él ya denominaba “alelamiento Mondiano”[1], rápidamente la jaló de una de sus trenzas y se dispuso a brindarle la mejor explicación posible que pudo encontrar a la que estaba seguro era la gran duda. –Tranquila Amelia, cada uno de los globos que se van al cielo, al llegar a lo más alto, se convierten en estrellas; ésa es la razón por la cual hay tantas estrellas en el cielo – Al terminar esta frase René, Amelia se fue corriendo y saltando muy alegre a su casa.

El alelamiento Mondiano había generado una gran idea (como casi siempre), de pronto al igual que un montón de canicas cayendo de su bolsa, con esa efusión llegó a su mente la extraordinaria imagen de ella llegando a su estrella y desinflándola para traerla consigo y tenerla amarrada a la cabecera de su cama. Ahora bien, el objetivo ya estaba marcado, pero, ¿cómo llegaría hasta allá? Durante toda la tarde estuvo piense y piense acerca de cuál sería la mejor forma de viajar hasta su estrella. Por fin luego de que su mente girara en el mismo punto, logró encontrar el mejor transporte: ¡una lata de champiñones!, la cual haría que llegara a su destino utilizando de combustible refresco de manzana y la chispa que haría la gran explosión para que despegara sería una luz de bengala. El plan era perfecto, fue así como salió al jardín y con la ayuda de los Lolus, construyó su cohete casero y se dispuso a iniciar el viaje. Dentro del cohete se llevó únicamente sus cuentos de Leonora y un alfiler para desinflar a su estrella. Pasó entre capas de nubes y nubes (comprobando otra de sus teorías: ¡las nubes eran de azúcar!) hasta que se encontró justo frente a su estrella. Es imposible describir la emoción de Amelia al verla tan cerca, tanto que la podía tocar. Fue ahí cuando se dio cuenta que ya no se la quería llevar, y entendió que hay cosas que precisamente por el hecho de estar lejos hacen que su brillo se note más, además que pensó en las otras niñas como ella para las que también era su confidente y no quiso privarlas de su luz y compañía.

“Cuando despertó, Amelia seguía ahí”. Sí, exactamente igual que el dinosaurio de Monterroso, ella se descubrió en su cuarto muy contenta, pero al mismo tiempo confundida debido a que en sus manos había rastros de algodón de azúcar.

Luego de esa noche, Amelia no volvió a recordar sus sueños, tuvieron que pasar varias lunas y ver nuevamente un globo volando hacia las nubes de azúcar, para que Amelia Mond lograra volar a su estrella por segunda vez.



[1] Término que le dio René al extraño y frecuente comportamiento de Amelia de abstraerse de la realidad y adquirir una reacción como si estuviera hipnotizada (de la misma forma en que él había visto a un señor en el circo), todo esto al tener una incógnita o un gran asombro. La mejor forma de hacerla reaccionar era jalarla de una de sus trenzas.

jueves, 6 de enero de 2011

Y terminó

Parecía que la eternidad se nos terminaba. Nos devorábamos lenta y profundamente, como dos locos sin tiempo ni dirección. Éramos dos, sólo éramos dos en la misma habitación, extendiendo cada segundo que nos aferrábamos a sentir.
Mi piel vivía o ¿intentaba vivir? Ahí, dentro de tu absurda desesperación por despojarme de mí misma, para entregarme a tu pasión. ¿Qué importaban mis sueños, mis deseos? ¡Corre!, ¡corre!, ¡no hables!, ¡silencio!, ¡no grites!, sólo deleítalo con tu tragedia. Hazlo sentir, hazlo vibrar, mientras tu alma llora, enredada en el manto de la noche y la oscuridad.
¿En dónde quedaron tus preguntas de rutina?, ¿a dónde se fueron las frases elaboradas?, ¿en qué recóndito lugar de esta inmensa ciudad estás ahora que este cuarto ya no te sirve más?
Quise desafiar a la inmensidad, a la vida, a mí misma; quise, quise, quise...
Al final supongo que la eternidad se nos terminó.