Hoy tenía ganas de escribir, qué, no sé. Hablar sobre ti, sobre mí, sobre nosotros, ¿existe un nosotros? En fin, supongo que puedo dejar que las palabras me lleven como suelo hacerlo (aunque eso puede ser peligroso), casi como una especie de escritura automática.
Con qué facilidad se pueden borrar las palabras aquí. Extraño mi diario, necesito comprar uno ya, esto de escribir en servilletas no es bueno. Escribir para mí es un íntimo encuentro entre la pluma, el papel y yo, ahí no se puede borrar, sólo tachar, dejando así el recuerdo de que algo estuvo escrito. Así es la vida no? Un continuo tache que por suerte o desgracia no se borra, se queda ahí, listo para gritar la cagaste, ¡la cagaste! Pero si lo pienso, es mucho más interesante leer algo que intentó ser borrado, me llena de curiosidad traer a mi mente el momento en el que lo quise quitar y entonces pienso y pienso e intento descifrar qué decía la palabra ahora rayoneada. A veces le atino, a veces sólo le doy vuelta a la página.
Por qué digo todo esto? No lo sé. Justo ahora hay una página en blanco. Debo decir que siempre me han dado miedo, es decir, enfrentarme a ese momento en el que tengo que escribir la primera palabra es bastante conflictivo. Para empezar saber qué género es el que voy a escribir, en teoría debería saberlo antes de comenzar, pero eso lo sé más bien ya que lo terminé. Cómo nos complicamos la vida, cómo me complico la vida, en lo personal no lo hago a propósito, sólo me sale, aunque creo que ya forma parte de mí y que sin esas complicaciones sería aburrido. Me encanta dar mil vueltas, para siempre regresar a mi punto de inicio.
Hacía tanto que no me aventaba al vacío, me siento flotando dentro de esa hoja sin nada que me detenga realmente. Eso es bueno o malo? Quién dice qué es bueno y qué es malo? El corazón? Vaya estupidez! El cerebro?, la mente?, el cuerpo?, quién?, qué? Ausencia, esencia, presencia, dualidad, paradoja. Qué es eso que te da la seguridad de seguir? Eso que te hace saber qué sí y qué no. El amor en todas sus facetas es una completa locura.
---Lo sé no dije nada, sólo un montón de frases sin sentido. Esto es sólo un borrador que se había quedado guardado e inconcluso en enero y nunca publiqué y que supongo que ahora ya no tiene caso seguir dejándolo en "borrador".
martes, 10 de marzo de 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
Feliz cumpleaños
En este momento no sé nada, todo de lo que estaba segura se fue. Estoy intentando vivir al día, sin preocuparme por lo que mañana pueda pasar, como si quisiera esperar lo inesperado, pero sé que no es así, sé que miento, me miento (incluso ahora estoy escribiendo sin ver el teclado, ni siquiera la pantalla, como si de esa forma me resultara una sorpresa ver lo que escribí, como si lo hubiera escrito otro). Tengo tantas preguntas y ninguna respuesta cierta. ¿Qué es el amor?, ¿qué es la amistad?, ¿quién carajos soy?, parezco una estúpida adolescente existencialista de 17 años que empieza a explorar la vida.
Hablaría del amor, pero... qué sentido tiene hablar de un tema que no conozco. Podría decir todas las ideas que tengo, pero estoy cansada de escribir sobre ideales. A quién le importan las ideas, en este lugar en que al parecer sólo importa lo tangible. Sin embargo, esto es una contradicción total cuando encontramos que vivimos en un mundo de frivolidades en el que se dice lo que no se siente y lo que verdaderamente se siente se calla. ¿Por qué? porque decir lo que sientes te vuelve vulnerable, presa del otro. Muy pocos saben qué hacer con los sentimientos del que está fuera de él. Así que no, sobre el amor guardaré silencio.
La amistad es diferente, de ella sí puedo hablar, aunque tampoco tengo buenas experiencias. Lo sé, exijo, exijo demasiado, tal vez porque siempre busco que den lo que doy, reciprocidad, punto. No es que yo sea perfecta, sólo busco a alguien que esté ahí incondicionalmente, que no me juzgue y sea capaz de escucharme en todo momento. Que me busque y que busque. ¿Para qué alguien a quien a pesar de que buscas nunca encuentras? Lo siento, quizá estoy sensible y eso es todo.
He dejado a tantas personas en mi camino, las he dejado conscientemente, con una total tranquilidad y no es que no me doliera, simplemente cuando tomo una decisión es definitiva (aunque no entiendo por qué ha habido personas a las que siempre vuelvo, ése es otro tema). Quizá por eso soy tan indecisa.
Debemos cerrar ciclos, realmente es uno de mis postulados de vida, pero... debo aceptar que no siempre lo he hecho, específicamente se me viene uno a la mente. Tal vez la tengo en mente porque justo hoy es su cumpleaños. Hace un año le regalé un disco y le escribí cosas como: "te quiero" y "eres mi mejor amiga", paradójicamente, unas semanas después, prácticamente dejamos de hablarnos, hasta que nos perdimos en el silencio. Soy una mujer que le gusta enfrentar, pero con ella fue diferente. Es una historia larga y con bastantes detalles que no tiene caso abordar, el punto es cómo una "gran amistad" se puede ir diluyendo en el tiempo, en general, cómo una relación se puede desgastar a tal punto que lo único que quedan son recuerdos y palabras no dichas.
Es posible que toda la primera parte haya sido un pretexto para terminar hablando de ti y de nuestra amistad que en teoría duraría toda la vida, pero que no fue capaz de soportar una pequeña adversidad. Es absurdo decir que incluso ahora me imagino llamándote y contándote todo lo que me ha pasado, ¿qué me dirías? Qué más da. Nos hemos perdido.
Sólo resta decir: Feliz cumpleaños.
Hablaría del amor, pero... qué sentido tiene hablar de un tema que no conozco. Podría decir todas las ideas que tengo, pero estoy cansada de escribir sobre ideales. A quién le importan las ideas, en este lugar en que al parecer sólo importa lo tangible. Sin embargo, esto es una contradicción total cuando encontramos que vivimos en un mundo de frivolidades en el que se dice lo que no se siente y lo que verdaderamente se siente se calla. ¿Por qué? porque decir lo que sientes te vuelve vulnerable, presa del otro. Muy pocos saben qué hacer con los sentimientos del que está fuera de él. Así que no, sobre el amor guardaré silencio.
La amistad es diferente, de ella sí puedo hablar, aunque tampoco tengo buenas experiencias. Lo sé, exijo, exijo demasiado, tal vez porque siempre busco que den lo que doy, reciprocidad, punto. No es que yo sea perfecta, sólo busco a alguien que esté ahí incondicionalmente, que no me juzgue y sea capaz de escucharme en todo momento. Que me busque y que busque. ¿Para qué alguien a quien a pesar de que buscas nunca encuentras? Lo siento, quizá estoy sensible y eso es todo.
He dejado a tantas personas en mi camino, las he dejado conscientemente, con una total tranquilidad y no es que no me doliera, simplemente cuando tomo una decisión es definitiva (aunque no entiendo por qué ha habido personas a las que siempre vuelvo, ése es otro tema). Quizá por eso soy tan indecisa.
Debemos cerrar ciclos, realmente es uno de mis postulados de vida, pero... debo aceptar que no siempre lo he hecho, específicamente se me viene uno a la mente. Tal vez la tengo en mente porque justo hoy es su cumpleaños. Hace un año le regalé un disco y le escribí cosas como: "te quiero" y "eres mi mejor amiga", paradójicamente, unas semanas después, prácticamente dejamos de hablarnos, hasta que nos perdimos en el silencio. Soy una mujer que le gusta enfrentar, pero con ella fue diferente. Es una historia larga y con bastantes detalles que no tiene caso abordar, el punto es cómo una "gran amistad" se puede ir diluyendo en el tiempo, en general, cómo una relación se puede desgastar a tal punto que lo único que quedan son recuerdos y palabras no dichas.
Es posible que toda la primera parte haya sido un pretexto para terminar hablando de ti y de nuestra amistad que en teoría duraría toda la vida, pero que no fue capaz de soportar una pequeña adversidad. Es absurdo decir que incluso ahora me imagino llamándote y contándote todo lo que me ha pasado, ¿qué me dirías? Qué más da. Nos hemos perdido.
Sólo resta decir: Feliz cumpleaños.
viernes, 5 de diciembre de 2014
No te enamores
Me llegó un texto, me llegó de llegar y me llegó de que me hizo pensar en muchas cosas de mi vida sentimental. Es cierto, en el amor soy un asco. Ni siquiera recuerdo qué fue de la mujer que alguna vez sintió un amor bonito. Supongo que dejé que la fueran matando, lo sé, es mi culpa.
Tenía tanto que quería escribir sobre esto, pero no encontraba las palabras, tampoco ahora las tengo, pero... lo intentaré. No soltaré aquí mis traumas, ésos se los dejo a mi almohada, a mis perras y a los espejos que suelen verme como reclamándome algo (aunque siempre que hacen eso los ignoro).
Mis amigas siempre me han dicho que le doy miedo a los hombres. Supongo que eso tiene mucho de cierto, al menos es la mejor explicación que he encontrado. Sólo un hombre me ha dicho de frente "me gustas, andemos", lo dijo tres veces y unas semanas después fingió demencia y dijo no recordarlo (agradezco haber dicho que NO las tres veces), todos los demás me lo han hecho saber por amigos o comentarios, nunca por ellos mismos.
"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe"....
Y vaya que lo han llevado a cabo los hombres de mi vida. Aunque podría decir que más bien, ellos son cobardes, es decir, yo no hago absolutamente nada para asustarlos, no ando con un rifle por la calle y mi mamá no tiene cara de mala suegra.
"No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma"...
Jamás he entendido si para andar con una persona debería parecer estúpida. Niña tonta, de esas que no hablan y sólo sonríen. O simplemente de las que tampoco sonríen, pero sí besan y tienen sexo sin compromiso. Al menos lo del sexo sin compromiso suena divertido. Pero ¿ser hueca?, ¿sin opinión propia?, sin esas opiniones que me han traído un sinfín de problemas, no veo mi vida así.
"No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (ésas son las más peligrosas) o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música"...
Puedo mentirme a mí misma y decir que no me importa, que no me interesa nunca haber salido con un hombre formalmente y que en cambio, sí he tenido gran "pegue" con mujeres. Ellas, nosotras valoramos más el cerebro y una buena plática.
"No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo".
¿Política?, mucho, ¿rebelde? más. De hecho, espero que nunca muera mi lado "revolucionario". No, no es cuestión de juventud, es cuestión de consciencia y ruego poder inculcarle esto a mis hijos y salir a marchar con ellos algún día (si es que tengo hijos, porque al paso que voy...) ¿Complejos?, un montón, ¿qué mujer no los tiene?, sin embargo, a mi favor diré que por primera vez en mi vida me gusta lo que veo, me gusta quien soy (con todo y esos complejos).
"No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así, porque cuando te enamoras de una mujer como ésa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa". (Martha Rivera).
No, esto no es mi propia apología de por qué sí deberías enamorarte de mí, ni siquiera me disculpo conmigo misma. Puedo consolarme diciendo que algún día llegará aquél que en vez de espantarse y salir corriendo, decida caminar junto a mis demonios. Lo sé soy bastante exigente (también lo dicen mis amigas) y sí, seguramente también por eso estoy sola, pero tampoco me veo saliendo con el primero que me dice "te invito una cerveza", ¡carajo!, ni siquiera me gusta la cerveza. Quizá la cobarde sea yo, no lo sé, tal vez algún día yo también me atreva a hablar y decir lo que siento. En fin, soy un cúmulo de drama, locura y una que otra lectura.
Luego de esto, es más que obvio por qué no se enamoran de mí.
viernes, 29 de agosto de 2014
Dos opciones
Cuántas cosas puede hacer la música. Siempre he dicho que ella es mi mejor psicólogo. En todo momento encuentro la canción perfecta para salir de la depresión, tristeza o todo lo contrario, para hundirme más (todos tenemos un lado masoquista). Justo ahora escucho a Ana Gabriel, lo sé, un gusto del cual culparé a mi madre.
"Tengo tanto miedo que no escucho el corazón, mi alma está sedienta, ya perdió su luz. Qué sola estoy, me miro en el espejo y me pregunto quién soy yo... y nadie que despierte la ilusión".
Sí, definitivamente no estoy pasando por la mejor etapa de mi vida. Cada día me despierto sin ganas de hacerlo. Por alguna extraña razón me ha tocado ver películas sobre tocar fondo y luego resurgir. Todo se ve muy bonito y fácil en las películas, pero la realidad es muy diferente. Sin embargo, hoy mientras paseaba a mi perra un algo me dijo: "Querida, únicamente tienes dos opciones: permaneces viva o te mueres y por lo que veo no te vas a matar (por falta de valor o por lo que sea no lo harás), entonces, si piensas seguir viva no puedes continuar refugiándote en el pasado y llorando a diario, debes re descubrir lo que quieres y hacerlo". No tengo idea si todo eso me lo dijo mi propio yo en un intento desesperado por despertarme del encierro en el que llevo ya varias semanas o si efectivamente fue un "algo". Honestamente, no sé si ya toqué fondo o en qué estación del viaje me he quedado estancada. De pronto mi vida cambió, supongo que los cambios siempre traen consigo una buena carga de miedo. Sin darme cuenta, uno a uno cada recuerdo se está aferrando a mí gritando, arañando, lastimando. Mi ciudad, la ciudad a la que alguna vez pertenecí la están derrumbando y en su lugar están colocando nuevos edificios, plazas, hoteles. Incluso, mi casa, la misma en la que crecí y viví ya no es mía, pronto se rentará, será de otros y ahí se quedarán muchos de mis sueños, tristezas y alegrías, de hecho en la azotea se quedó pendiente una plática.
Lo sé, en verdad comienzo a parecer una mujer mayor que vive de sus recuerdos y no de sus nuevos presentes.
Por lo pronto estoy ahí, en un limbo indefinido... sólo espero que no sea por mucho tiempo más, es decir, si no voy a morir debo encontrar una forma distinta de vivir.
"Tengo tanto miedo que no escucho el corazón, mi alma está sedienta, ya perdió su luz. Qué sola estoy, me miro en el espejo y me pregunto quién soy yo... y nadie que despierte la ilusión".
Sí, definitivamente no estoy pasando por la mejor etapa de mi vida. Cada día me despierto sin ganas de hacerlo. Por alguna extraña razón me ha tocado ver películas sobre tocar fondo y luego resurgir. Todo se ve muy bonito y fácil en las películas, pero la realidad es muy diferente. Sin embargo, hoy mientras paseaba a mi perra un algo me dijo: "Querida, únicamente tienes dos opciones: permaneces viva o te mueres y por lo que veo no te vas a matar (por falta de valor o por lo que sea no lo harás), entonces, si piensas seguir viva no puedes continuar refugiándote en el pasado y llorando a diario, debes re descubrir lo que quieres y hacerlo". No tengo idea si todo eso me lo dijo mi propio yo en un intento desesperado por despertarme del encierro en el que llevo ya varias semanas o si efectivamente fue un "algo". Honestamente, no sé si ya toqué fondo o en qué estación del viaje me he quedado estancada. De pronto mi vida cambió, supongo que los cambios siempre traen consigo una buena carga de miedo. Sin darme cuenta, uno a uno cada recuerdo se está aferrando a mí gritando, arañando, lastimando. Mi ciudad, la ciudad a la que alguna vez pertenecí la están derrumbando y en su lugar están colocando nuevos edificios, plazas, hoteles. Incluso, mi casa, la misma en la que crecí y viví ya no es mía, pronto se rentará, será de otros y ahí se quedarán muchos de mis sueños, tristezas y alegrías, de hecho en la azotea se quedó pendiente una plática.
Lo sé, en verdad comienzo a parecer una mujer mayor que vive de sus recuerdos y no de sus nuevos presentes.
Por lo pronto estoy ahí, en un limbo indefinido... sólo espero que no sea por mucho tiempo más, es decir, si no voy a morir debo encontrar una forma distinta de vivir.
lunes, 14 de julio de 2014
Recurso catártico
Me dijeron por ahí que podía darle un cierto uso de diario a mi blog. No sé si tengo muchas ganas de exponer lo que pienso. Es decir, dudo que esto sea visto por más personas de las que ven mi verdadero diario, pero aun así, esto es más barato que ir al psicólogo.
Me han pedido que escriba, que haga algo como recurso catártico a la infinidad de sentimientos que llevo dentro de unos días a la fecha. No he escrito. Ni siquiera recuerdo la última vez que lo hice.
No, la vida no es fácil. Mi vida no es tan difícil si la comparo con personas más jodidas que yo, pero supongo que tampoco se trata de pasarse comparando con la gente que está peor que uno, de hecho, no sé por qué nos comparamos.
(No leas más, te lo advierto, te vas a aburrir).
¿Qué es la vida, y qué es de mí? Honestamente no tengo respuesta a ninguna de las dos preguntas. A veces creemos que las personas que amamos son eternas, que nunca les va a pasar nada, hasta que la fragilidad de la vida te sorprende. Lamento escribir en desorden, pero esto es más bien una escritura automática, escribo tal como pienso. Sí, así es mi mente, un montón de ideas saltando, a veces tan rápido que no sé qué decir.
Mi nombre es Everth, no, no es apodo, ése es mi nombre. Aunque, me puedes llamar como quieras, Everth, Arantxa, Gazú, Dama Oval, no importa, el nombre no importa. Soy, sólo soy. ¿Quién? No tengo idea. Justo en este momento, no sé ni quién soy, ni a dónde voy. Perdida, sí. Supongo que hace unos años era una gran promesa, ahora una simple decepción (al menos eso me hace sentir mi padre, con el cual por cierto y obvias razones no me llevo). No es que tenga 50 años y sea una buena para nada, es sólo que no soy lo que otros esperaban de mí.
Estoy escuchando una cursi canción de amor, de ésas que hace mucho no escuchaba. No es que esté enamorada, nunca lo he estado, no sé qué es eso. ¿Que por qué la escucho? Tampoco lo sé, tal vez porque extrañamente te hacen no pensar. ¿Qué sería de nosotros sin la cultura pop?, ésa que te dice qué pensar, qué sentir y peor aun, cómo sentir.
A estas alturas, el amor no es una prioridad en mi vida. Incluso, empiezo a pensar que soy asexual, no me interesan ni los hombres, ni las mujeres, ni las quimeras (A mis experiencias me remito). ¿Qué rayos soy?
La vida cambia en un pequeño momento y lo que no dijiste cuando pudiste haberlo dicho, ya nunca lo harás. Es increíble cómo desperdiciamos el tiempo, nuevamente por pensar que somos eternos y así la vida se convierte en recuerdos que no volverán.Por lo visto, si releo esto lo único que tengo son un sinfín de preguntas sin respuestas.
sábado, 28 de julio de 2012
De cuentos, almas y deseos
Te quiero de forma inconclusa,
de una forma no dinámica,
detenida con el sutil estruendo
de nuestros labios.
De la locura soy,
a la locura pertenezco
y entre las alas de la lluvia
te tejí un cuento.
En él no hacían falta nombres,
sólo se necesitaban hechos
y dos cuerpos unidos
por la magia del deseo.
No culpemos al destino,
ni a las falsas palabras;
que son nuestras almas
las que nos han metido en esto.
Y mira bien,
que si en algo nos equivocamos
fue de cuerpos,
nuestros ojos han sido los mismos
aunque no los recordemos.
No juzguemos los instantes,
ni dudemos del tiempo
que de prisa y pasado
se llena la memoria
de los presos.
Es momento de aceptar
que en esta vida
nuestra unión es sólo un sueño,
y si bien "la vida es sueño",
nuestro encuentro despertó.
Robemos al milagro
nuestros últimos intentos
y guardemos para siempre
los recuerdos y el deseo.
jueves, 22 de marzo de 2012
Cuando nada existía...
Es posible que en un tiempo, más distante que tangible, funcione todo aquello que esperé realizar cuando nada existía. Si bien, hoy sólo tengo una realidad difusa, también es cierto que deseo materializar mis ideales y construir sobre una base concreta y no únicamente utópica. La vida se basa en decisiones, en instantes, sí o no, punto. No es que deba ser blanco o negro, se trata de seguridad. Ya no busco caminos prefabricados, ni veredas inciertas con destinos sorpresivos... simplemente busco encontrarme, ahí, justo donde antes no estaba.
No es mi intención volver esto una apología sobre mis malas decisiones, todo lo contrario, es enfrentarme al espejo de mi casa día a día y recordar que aunque hay más tiempo que vida, sin vida, ya no podré hacer nada de mi tiempo.
He saltado tantas veces al vacío, sin pensar en las consecuencias, que ya no recuerdo la última vez que caminé sobre el pavimento. Flotar, suspenderme, volar... todo eso me ha enseñado el salir corriendo y lanzarme sin voltear. No me arrepiento. Alas, he conseguido alas.
No quiero dejar de soñar, más bien, como dice Benedetti; quiero que mis sueños comiencen a apoderarse de mi realidad.
No pretendo recuperar los momentos que han huído de mí porque nunca fueron míos, ni los que han llegado sin haber sido solicitados, ya que supongo eran necesarios para llegar hasta este punto y así poder escribir palabras con un sentido más literal que metafórico; todo esto para que quizá y sólo quizá algún día pueda decir que funcionó todo aquello que esperaba realizar cuando nada existía.
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